Sep

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#eCloseUps…. César Trujillo.

By Gabriel

Hoy en #eCloseUps, César Trujillo, amigo y destacado profesional digital. En la actualidad es Vicepresidente Digital para una prestigiosa agencia de publicidad en Colombia.

Cesar_Trujillo3César, bienvenido a #eCloseUps, empecemos por contarle a los Millenials cómo fue arrancar en la industria digital hace 15 años?

Bueno, en realidad es un poco más que eso. Si hacemos cuentas arranqué a trabajar en 1995, así que puedo decir que llevo​ 19 años en este medio. Suelo decir que trabajo en “Digital” desde que no se llamaba “Digital” sino “Multimedia”. En ese entonces solo había dos posibles sitios en los cuales podías trabajar, y no se consideraban agencias sino “services” que proveían servicios multimedia y retoque digital a las grandes agencias. Yo entré a una de estas dos empresas, llamada Imagen Digital. En ese entonces esta empresa ni siquiera hacía sitios web y de hecho, intuyendo que el potencial de Internet era enorme y personalmente me resultaba fascinante, tomé un curso de diseño de páginas en HTML en 1996, y luego enseñé al equipo de Imagen Digital cómo hacer páginas web. Por ese año hice las primeras páginas para Caracol, Avianca, Noticiero Nacional y otros. También participé en la primera versión digital de Portafolio, que salió en CD-ROM.

 Has sido testigo de la evolución del sector, en qué han cambiado las cosas?

A lo largo de este tiempo he visto muchos cambios. Pero estos, para mi, se pueden resumir en dos cosas. Por un lado, lo que llamamos ”digital” es aparentemente camaleónico: cambia de nombre, colores, texturas, colores, sabores y formas dependiendo del tiempo, la moda y la adopción de la gente. Así, he presenciado el cambio de Multimedia a Web, a Flash, a Experiencias, a Comunidades, a Redes Sociales, a Realidad Aumentada y a un montón de cosas. Pero creo que fundamentalmente, desde la perspectiva del marketing, todas estas siguen siendo variaciones de nombre y forma sobre un mismo tema: “cómo logro que las personas interactúen con las marcas, o entre ellas a través de un dispositivo digital?”.

La segunda cosa que noto es que lo digital cada vez se ha metido más en la vida de las personas, y nosotros hasta ahora comenzamos a notar los primeros efectos de esta revolución digital. Recuerdo que cuando comencé a usar un computador –no tengo problema en decir que fuí uno de los primeros nerds de este país- a los ocho años, ya estaba programando en Basic y Cobol. En esos días para usar un computador necesitabas saber programar, de alguna manera. Hoy en día usamos un computador sin darnos cuenta y para cualquier tipo de tarea en la vida diaria: tenemos tres y cuatro dispositivos por persona (teniendo en cuenta laptops, smartphones y tablets) y dentro de poco ese número crecerá, pues los dispositivos serán cada vez más invisibles, más integrados en el día a día de las personas. Pensemos por ejemplo en los relojes, en Google Glass, en las interfaces auditivas (tipo Her), los sensores dentro de la ropa y los zapatos, y los electrodomésticos que integran computadores. Esto va a hacer que se genere un volumen cada vez mas grande de data y productos asociados. Y así, esa distinción entre lo “Digital” y lo “Atómico” poco a poco deja de tener sentido, no solo para las marcas, sino sobre todo para las personas. Nunca pensamos si estamos dentro de Digital o no cuando hablamos con alguien por WhatsApp o por teléfono, o si manejamos y consultamos a Waze para llegar a algún lado. Simplemente ya vivimos en un tiempo claramente digital.

Muy interesante, el futuro es ahora, la ubicuidad de lo digital; el Internet de las cosas, los “wearables”, en fin. César, nos conocimos hace ya unos años en Studiocom, qué buena agencia!! Cómo es trabajar para el mercado americano con talento colombiano?

Fué una experiencia fantástica!!!! Con Maria Claudia Gnecco y Mauricio Ruiz –quien hoy vive en Atlanta– fundamos Studiocom Bogotá, siempre bajo la dirección de una de las personas que más aprecio y admiro del medio: Juan Pablo Gnecco. Esto ocurrió en el año 2000, y Juan Pablo tenía la loca idea de producir desde Colombia no solo piezas, sino ideas y campañas que corrieran en digital para clientes en Estados Unidos (si, con todo y el exiguo ancho de banda de entonces!!). Hoy en día esto es cosa común, pero creo que lo que diferenció a Studiocom entonces fueron dos cosas: la visión pionera de Juan Pablo, y su enorme capacidad de trabajo  y liderazgo para atraer al talento correcto. Con un grupo de 4 personas comenzamos a tocar las puertas de Coca-Cola en Atlanta, hasta que en 2001 nos ganamos el primer proyecto (el sitio de navidad para Coca-Cola) y en 2002 nos ganamos la cuenta que nos llevó a otra instancia. También en 2005 creé la unidad llamada “Offshore Guys” que vendía producción a agencias de WPP en Estados Unidos, y en 2008, tras vivir un tiempo en Nueva York tratando de abrir una oficina para Studiocom, retorné para crear Studiocom para Latinoamérica. En general puedo decir que me formé profesionalmente en este sitio: crecí, aprendí, me divertí y logré muchas cosas. Durante diez años hice una carrera muy bonita, y no tengo más que gratitud y aprecio por Studiocom (hoy VML). Aún tengo muchos amigos en esta empresa. 

Desde desafíos en comunicación a distancia, hasta culturas diferentes de trabajo, sí estamos a la altura de la exigencia de la agencia que vende en Estados Unidos desde Colombia? En qué debemos mejorar? 

Yo creo que en Colombia tenemos muchísimo talento. Mucho. Tenemos una chispa, una creatividad y una pasión destacables a nivel mundial. Sin embargo, lo que aprendí en carne propia es que ese talento no tiene mucho alcance si no somos organizados, si no sabemos comunicarnos de la manera correcta, si no somos más metódicos. Somos una cultura altamente reactiva, e infortunadamente pensamos que esa es la única y la mejor manera de trabajar. Si pensamos en colombianos muy exitosos de las industrias de tecnología o del mercadeo y la publicidad en el mundo –solo por citar a algunos-  como Alex Torrenegra, Juan Pablo Gnecco, Juan Carlos Ortiz y Andrés Barreto–, no es difícil ver algo en común: un espíritu pionero e innovador; una pasión enorme, una visión grande y un coraje descomunal… pero en el momento y el sitio correctos y con el enfoque preciso. 

Mencionas a destacados empresarios digitales, sabemos que tú también emprendiste con Binar.io, qué era Binar.io? 

Binar.io fué en realidad mi segundo emprendimiento. El primero fué [RGB] Studio, a la edad de 25 años. Entonces hacíamos websites y multimedia, y teníamos clientes locales como Cenpro, Fepco, Unilever, y el naciente Studiocom –en Atlanta–, entre otros. Desde entonces me apasionó hacer productos y por ese año (1998) creamos Rekreo.com, uno de los primeros sitios web multimedia orientados para niños. Logramos hitos maravillosos, como 20k visitas diarias, reseñas en la revista Business Technology y Discovery Channel (en su programa Vida en Línea). También estuvimos muy cerca de lograr una inversión  por parte de Augusto López, quien entonces había salido del Grupo Santo Domingo y había creado un fondo de inversión de capital a riesgo, llamado Mercurius Ventures. Infortunadamente en el 2000, quince días antes de cerrar la inversión, comenzaron a caerse las empresas punto com (el famoso Dot Com Crash), y así nos quedamos sin inversión y capital para poder seguir adelante… en cuestión de tres meses, me invitó Juan Pablo a arrancar Studiocom Colombia, fué una oferta irresistible.

Binar.io Creative Network arrancó en el año 2010, como independiente ya había emprendido con [RGB], y como intra-empresario, ya había fundado tres empresas en Studiocom (Studiocom Bogota en el 2000, Offshore Guys en 1996, y Studiocom Latinamerica en 2008), así que creí necesario dar mi propio paso. Sin un peso, con dos posibles clientes (Heinsohn y eTask.it) arranqué el quinto emprendimiento de mi carrera, y mi segundo proyecto personal. Binar.io se orientó como una red de agencias y productores digitales que buscaba potenciar el talento de Latinoamérica: teníamos un equipo de planta de cinco personas y una red de aproximadamente 15 agencias de desarrollo y diseño, y vendíamos servicios en Estados Unidos, Inglaterra, Asia y Australia. Fueron dos años duros, de “bootstrapping” y muchos sacrificios, pero dentro de los logros que tuvimos, comenzamos a crear productos orientados a niños (hicimos un par de juegos para niños en iPad, inspirados por mi hijo) y móviles –hicimos Huecópolis, una app para poder reportar huecos en las ciudades. Y dentro de las ideas y proyectos que iniciamos y nunca acabamos, estaba un “framework” para poder crear libros y aplicaciones de historias desde el iPad (2011), una aplicación para pedir taxis (a mediados de 2011), y otra para domicilios (inicios de 2012).

Finalmente a mediados de 2012, tuvimos problemas de flujo de caja, dos clientes de China y uno en Colombia no nos pagaron, dejando un hueco grande en nuestras precarias finanzas. Por esa época también estaba atravesando una situación personal difícil –me estaba divorciando– así que cuando en Julio de 2012 Andrés Navarro de ID Interactive nos ofreció hacer un “acq-hire” (es decir, una absorción), nos dimos cuenta que era la mejor opción para todos: de un lado yo podría llevar mi equipo a puerto seguro, pues ellos mantendrían su empleo, y por mi lado yo podría terminar los proyectos pendientes y arrancar una nueva etapa.

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Qué lecciones aprendidas nos dejas de aquel esfuerzo de emprendimiento digital?

Las lecciones son muchas y muy valiosas. Por un lado, para emprender y tener éxito no solo basta una gran visión, sino que necesitas una serie de factores: momentos, talentos y circunstancias (y si, un poco de suerte también!!). Por otro lado, no todo lo puedes hacer tú solo, y creo que es importante siempre buscar socios que aporten al negocio: En mi caso creo que un poco de capital nos hubiera mantenido a flote y nos hubiera permitido salir adelante. De otro lado, los servicios digitales pueden ser un buen negocio pero el mercado está saturado y hay muchos competidores de todos los tamaños, así que debes buscar océanos azules en los cuales puedas tener un diferencial verdadero. Y finalmente, antes que servicios, busca enfocarte en desarrollar productos que sean realmente útiles a la gente y por los cuales haya una demanda natural, o al menos busca que se pueda desarrollar esa demanda de manera rápida y sostenida, y que las personas puedan entender lo que estás proponiendo de manera fácil.

Estando trabajando para Proexport como Director digital, conocí de primera mano los retos al  promocionar a Colombia. Tú has trabajado en la promoción digital de nuestro país, cuál es el desafío más grande que has encontrado en el desarrollo de estrategias de nuestra marca país?

Creo que en general el problema con la promoción de Colombia como marca es que seguimos pensando de manera muy narcisista. Es un poco como si estas marcas se concentraran en ser el “selfie” de los colombianos, y no se orientaran a su verdadero propósito, que no es otro diferente al de las marcas país: promocionar a las naciones en el contexto internacional para lograr una mayor afluencia de visitantes, capitales e interés en el país. Y eso implica necesariamente ver las cosas y concebirlas desde la perspectiva de los que están afuera, y no necesariamente del país. Digital debe ser definitivamente “User-Centric” y no “Brand-Centric”, y es allí donde creo que existe la mayor falla.

Estoy totalmente de acuerdo…. falta que nos volvamos más globales en ese entendimiento de cómo nos ven, y dejar el sentido parroquiano por nuestra propia imagen.

Te agradecemos haber compartido con los que seguimos aprendiendo de marketing digital, te pregunto de cierre algo un poco más personal, sobre tu hijo, como padre: cómo deben crecer los nuevos ciudadanos digitales en el futuro que se nos depara?

Muchas gracias a ti por esta entrevista! Creo que ha sido un motivo de buena reflexión y hace rato no hablaba sobre esto.

Sobre tu pregunta: tengo un hijo hermoso llamado Lorenzo, quien tiene ahora cinco años, y es el ejemplo de lo que yo llamo un ciudadano digital nativo de segunda generación. Nosotros somos inmigrantes de la era, y tenemos la gran fortuna de haber conocido el mundo de los átomos antes que el mundo digital. Por esto mismo privilegiamos el contacto y las experiencias físicas, así lo digital se haya metido en nuestra cultura hasta los huesos. Esto implica una cosa fundamental: lo físico nunca dejará de pasar, pues antes que pantallas o bits, nuestros aprendizajes como seres humanos parten de lo físico, con todo lo que implica: aprendimos a ver a nuestra madre con ojos –no en una pantalla; aprendimos la importancia del afecto a través del tacto y las palabras, y no a través de una aplicación móvil.

Vivimos en un momento privilegiado como raza. Podemos saber que pasa en cualquier parte del mundo en cuestión de minutos, y esto hace que poco a poco tengamos una mayor conciencia como razas y como planeta, de manera colectiva, más que en ningún otro momento de la historia. Tenemos muchos medios para conectarnos casi con cualquier parte del mundo, y con la mayoría de sus habitantes. Pero con toda esta proliferación de pantallas, no necesariamente somos tan rápidos, multitaskers, o los procesos ocurren tan fácilmente como el mundo digital parece hacerlo ver. Creo además que tenemos una mente y unos cuerpos con limitaciones, y debemos entender que esto aplica para todo lo que pretendemos hacer con los medios digitales: en la actualidad no podemos consumir y procesar tanta información proveniente de tantas fuentes y en tan poco tiempo (se calcula que hoy en día una persona recibe un promedio de 3,000 a 3,500 mensajes de marcas y personas al día!!). Pretender que lo podemos procesar a la misma velocidad y el mismo volumen con que llega toda esta información no solo es locura sino que raya en lo insano, y esa obsesión por estar siempre conectados y con misma la rapidez que ha suscitado lo digital en nuestras vidas, hace que todo se vuelva mas efímero y liviano.

Todo esto me genera cuestionamientos serios hacia la poca profundidad con que estamos asumiendo la vida, la educación, las relaciones. Parece como si pensáramos que un “like”, un chat de WhatsApp o una video conferencia son suficientes para conectarnos con el otro, y la verdad es que cada vez veo una clara paradoja y un peligro enorme; un mayor aislamiento de nosotros como seres humanos. El contacto físico nunca reemplazará al contacto mediado por lo digital. Y esa lección es, quizás, la mayor lección que debemos dejar a las nuevas generaciones: las personas importan, mucho más que las pantallas.

No hay mucho más por decir. Gracias César por compartirnos en #eCloseUps un poco de ti. Valiosas reflexiones en la vida digital. En twitter soy @gamorocho.